Translate

viernes, 13 de abril de 2012

POR OJOS DE MUJERES COMO TÚ

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com



Acariciando esta tarde mi derecha,
«de pianista es tu mano» has elogiado,
ingenua tu pasión encantadora.

Largos como de cinco octavas
los dedos de esa mano:
útiles para el Liszt
de tu blanco y sensible y caro piano.

Pero tengo otra mano
—la mano sinvergüenza—,
que busca lenta, ávida, corrupta,
con odiosa y adulta impunidad,
tus entregadas vísceras eróticas.

Esta mano, la izquierda,
te iniciará, sutil,
a un impúdico juego destructivo:

Porque sé, por antigua mi experiencia,
que así estrangulará el posible amor
que podría en mi contra subyugarme.

Porque aún no lo sabes por edad:
Soy hombre subyugable
por ojos de mujeres como tú.


© CLAUDIO MADAIRES (CAGB). De su libro Donde los amantes no se atreven


jueves, 22 de marzo de 2012

MARIONETAS AÚN CON CORAZÓN

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Ete hi hridayamarmacchidah samsârabhâvâ [1]...


¡Ah, levedad intrínseca del ser,
de la esencia doliente de lo humano!
¡Vivir superficial lo cotidiano,
y dormir sin soñar, sin nada ver!

¡Destino! Me haces viejo, ciego, insano,
siempre ansiando lo eterno y sin poder
lo que es mío —mi vida— defender.
Marioneta, dependo de Tu mano.

Tú, Destino, es quien das, manipulando,
quien alzas o derribas sin razón,
si cual niño con títeres jugando.

¡Si al menos yo tuviera la ocasión
de un Juego que no acabe quebrantando
este punto vital del corazón [2]!


© Claudio Madaires (CAGB). De su libro Chaturanga


____________________

[1] Bhavabhûti, Uttararâmacaritam, acto I: «Estas vicisitudes de la existencia quiebran el punto vital del corazón...».

[2] En torno a la palabra «corazón»: Bhavabhûti, en su obra teatral Uttararâmacaritam (Última historia de Rama, o Postrer recorrido de Rama), usa el vocablo sánscrito «hridaya» —«corazón»—, el cual está ligado genéticamente al griego antiguo «kardía» —la «h» por la «k»; la «ri» por la «ar», etc.–, al latín «cor», y, por supuesto —perteneciendo el castellano a la familia aria de lenguas— a la nuestra equivalente. Es, pues, nuestro vocablo «corazón» uno de antiquísima prosapia lingüística.


Seguidores