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jueves, 22 de marzo de 2012

MARIONETAS AÚN CON CORAZÓN

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


Ete hi hridayamarmacchidah samsârabhâvâ [1]...


¡Ah, levedad intrínseca del ser,
de la esencia doliente de lo humano!
¡Vivir superficial lo cotidiano,
y dormir sin soñar, sin nada ver!

¡Destino! Me haces viejo, ciego, insano,
siempre ansiando lo eterno y sin poder
lo que es mío —mi vida— defender.
Marioneta, dependo de Tu mano.

Tú, Destino, es quien das, manipulando,
quien alzas o derribas sin razón,
si cual niño con títeres jugando.

¡Si al menos yo tuviera la ocasión
de un Juego que no acabe quebrantando
este punto vital del corazón [2]!


© Claudio Madaires (CAGB). De su libro Chaturanga


____________________

[1] Bhavabhûti, Uttararâmacaritam, acto I: «Estas vicisitudes de la existencia quiebran el punto vital del corazón...».

[2] En torno a la palabra «corazón»: Bhavabhûti, en su obra teatral Uttararâmacaritam (Última historia de Rama, o Postrer recorrido de Rama), usa el vocablo sánscrito «hridaya» —«corazón»—, el cual está ligado genéticamente al griego antiguo «kardía» —la «h» por la «k»; la «ri» por la «ar», etc.–, al latín «cor», y, por supuesto —perteneciendo el castellano a la familia aria de lenguas— a la nuestra equivalente. Es, pues, nuestro vocablo «corazón» uno de antiquísima prosapia lingüística.


jueves, 16 de febrero de 2012

EL LIBRO DE LOS MUERTOS

por CLAUDIO MADAIRES
claudio.madaires@gmail.com


—Egipcio es el Reloj de lo Perpetuo,
jamás nunca ni medio consumido;
y habrá reencarnación cuando El Retorno.
Eso declara El Libro de los Muertos.

—Inventas, ya mujer, igual que niña.
El Libro es un papiro en tinta viva
que leen los corazones, no las mentes.
Los muertos son arena analfabeta.

—Ten fe y nos reuniremos ante Osiris,
juntos por ser amantes sin oprobio,
para volver los dos en otra vida.
Eso declara El Libro de los Muertos.

—Olvídate de dioses jeroglíficos,
y acaricia mis lágrimas internas
con el dorso invisible de tu mano...
Mi cabeza se nubla hacia tu pecho
de latir cada vez más inasible.



© CLAUDIO MADAIRES. De su libro Índice de amores prohibidos

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