Ahora estoy del todo desnudado,
perpetuo cuanto dure en ciertos versos.
Vagabundo en metáforas, he dado
monedas sin eternos sus anversos.
Al fin igual que ciego, porque adversos
los vientos como a flor me han arrancado
ambos ojos, tan hueros de universos
que de la luz me ahuyento separado.
Me veo obscuro y solo al aire frío,
y al terror de una aurora cual vidente,
llorando cual soñado con mi piel.
Me veo ciego el rostro ante La Infiel
que secciona Vigilia y Sueño hiriente.
Ya soy cuerpo en clavel cuando el rocío (*).
© Claudio Madaires. De su libro El andariego
claudio.madaires@gmail.com
(*)En este soneto recreo expresiones poéticas de un poeta argentino que vivió entre mayo de 1898 y agosto de 1996, Ricardo Molinari. Lo escribí a pocos días de su muerte. Si no conocí en persona a Molinari, fue porque nunca imaginé que perseveraba en la existencia pasados los 90 años. Los medios de prensa de aquel entonces, tan embrutecidos de incultura como los de hoy día, rara vez se ocupan de los poetas nacionales, salvo en sus telegráficas áreas necrológicas.
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viernes, 7 de octubre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
APÓCRIFOS DE KHAYYAM

Me preguntas si sé lo que vendrá...
Tras la de ayer, sin duda alumbrará
una aurora que muerto no veré.
Ignoro lo demás, sin ser Alá.
Cuando quieras saber del Más Allá,
pregunta a Omar Khayyam y no al Rajá.
Y si lo quieres ver al borrachín,
búscalo en la taberna: allí estará.
Antes de cien cumplidos, bien sabrás
si hay Cielo o si por siempre sufrirás.
Piénsalo más que bien, antes de ahogar
tu albedrío en la vid que beberás.
Al alba, medio sobrio recordé
que pronto esta existencia dejaré....
¡Qué error no haber bebido hasta el final!
¡Nunca más media copa beberé!
© Claudio Madaires. De su libro Apócrifos de Khayyam
claudio.madaires@gmail.com
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